¿Y la Consulta en Cahabón? ¿Y las Consultas Comunitarias?

Hay otras formas de “desarrollo”, de “bienestar” y de “democracia”, muy distintas a las que nos han vendido por tales. La racionalidad capitalista no es la única.

Camilo Salvadó, AVANCSO. Guatemala, 3 de octubre del 2017

Frente a un escenario político tan confuso y convulso como al que nos ha tocado asistir el último año y en este mes de septiembre, un evento democrático e inspirador como la reciente celebración de la Consulta de Buena Fe en Cahabón, Alta Verapaz, el domingo 27 de agosto, ha pasado desapercibido en los medios de comunicación masivos.

En otros casos, como ya es usual, la celebración misma de la Consulta y el derecho de los pobladores de Cahabón a expresar libremente su opinión sobre los proyectos hidro energéticos OXEC I y OXEC II, han sido objeto de señalamientos falsos, prejuiciados, racistas y trasnochados que no vamos a repetir.

Entre varios otros motivos, la poca importancia que se ha dado en los medios de comunicación masivos a la Consulta de Cahabón, es que el mismo día en que se celebró la Consulta (27 de agosto), el señor presidente, James Morales, levantó el telón y dio inicio al primer acto de la obra de teatro “Jimmy contra Iván”.

Hoy la obra de teatro se ha hecho más compleja e interesante. Ya no se trata solo de “Iván” o “Jimmy”. Ya han aparecido otros actores en pugna: Gobiernos Indígenas, Organizaciones de la Sociedad Civil, Ejército, Grupos corporativos y Cámaras Empresariales,  Congreso, Grupos de Ganaderos de las regiones oriente y norte, Medios de Comunicación masivos, entre otros.

En todos los casos, con contadas excepciones, las pugnas de poder son entendidas y explicadas con una retórica de “buenos guatemaltecos contra malos guatemaltecos” y manejando argumentos muy similares, aunque en apariencia opuestos.

Por otro lado, se entiende, por supuesto, la indignación ante la corrupción (ilegal) y ante el despilfarro (legal) de este gobierno y de los anteriores. Sobre todo, cuando los funcionarios públicos se han embolsado millones de millones, al mismo tiempo que los niños mueren de desnutrición, cuando no hay suficientes escuelas ni centros de salud, cuando no hay maestros ni doctores.

También se entiende que la crisis política desatada por las declaraciones del señor presidente haya acaparado la atención de muchos guatemaltecos, sin dejarles apenas tiempo para poner atención a otros procesos, menos espectaculares, como la Consulta de Cahabón. Pero ¿Cómo podemos hacer visibles los hilos que unen ambos escenarios?

Veamos. Las constantes noticias sobre la corrupción del gobierno anterior, los cada vez más claros indicios de la corrupción del gobierno actual, y eventos como las movilizaciones masivas del 20 de septiembre, han hecho que a muchos guatemaltecos urbanos les parezca insignificante y sin sentido que los habitantes de un “lejano” (desde la perspectiva urbana) poblado rural se opongan “irracionalmente” a proyectos hidro energéticos que “evidentemente” (de nuevo, desde la perspectiva urbana) les traerían “desarrollo” y “bienestar”.

Si los guatemaltecos urbanos tan solo pudiesen ver más allá de la historia oficial, podrían darse cuenta de que la actual lucha contra la corrupción no tiene nada de inédito ni de original. Que sus antecedentes se encuentran en las ya centenarias luchas indígenas y campesinas contra la explotación, la opresión  y la injusticia (lo cual incluye la corrupción).

Con todo lo positivo que han dejado las movilizaciones del 20 de septiembre, sin embargo es necesario refrescar un poco nuestra memoria histórica: ¿Cuántas veces las organizaciones campesinas e indígenas han tenido encerrados a los diputados en el congreso? ¿Cuántas veces han exigido la renuncia del presidente sin obtener apoyo de nadie?

Si los guatemaltecos urbanos tan solo pudiesen quitarse la venda que los medios de comunicación masivos les han puesto sobre los ojos.  Si lo hicieran, dejarían de replicar el discurso corporativo y oligárquico que no quiere ver luchas contra la injusticia y la desigualdad, sino “conflictividad”, “atraso” y “violación del derecho a la libre locomoción”. Dejarían de tragarse el discurso pro-empresarial y anti-comunal, teñido de un racismo que más que añejo ya resulta putrefacto.

Si así fuese, comprenderían que la lucha contra la corrupción en realidad está mucho más próxima que lo que creyeron a las luchas de CODECA, del CUC, de UVOC, de Plataforma Agraria, del CPO, del CPT, del CCDA, de tantos otros.

Comprenderían también que en la Consulta de Cahabón y las más de 90 Consultas Comunitarias ya celebradas, hay en juego mucho más de lo que parece evidente. Comprenderían que los 26,526 votos en contra de OXEC I y II, pesan más que los 11 votos a favor, y que las trilladas “inversión privada” y “certeza jurídica” o que los 107 votos de los diputados a favor de la impunidad.

Comprenderían que hay otras formas de “desarrollo”, de “bienestar” y de “democracia”  muy distintas a las que nos han vendido por tales. Que la racionalidad capitalista no es la única. Que la gente consultada en Cahabón y en más de 90 Comunidades en todo el país, está luchando por la vida de todos, por el agua de todos.

Si los guatemaltecos urbanos tan solo se atreviesen a ver más allá de sus propias narices, se rompería el muro que nos divide, y se tenderían muchos puentes, se forjarían alianzas necesarias para fundar otra Guatemala. Una Guatemala donde quepamos todos, donde nadie tenga que morir de hambre o sed, mientras otros despilfarran la riqueza y los elementos naturales.

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