Folklorización y violencia racista

Contrarrestar la folklorización es fundamental. Las mujeres mayas hemos dado un paso importante al accionar legalmente contra ella, a través de un amparo que presentamos el 7 de diciembre. Textos de Sandra Xinico Batz y Movimiento Nacional de Tejedoras, -Ruchajixik ri qana’ojb’äl-.


Contrarrestar la folklorización

Tenemos la necesidad de vernos, preguntarnos, deshacernos y hacernos las veces que sean necesarias, para que algo cambie, para que cambiemos. Sandra Xinico Batz

Cuando se folkloriza la cultura, se busca (intencionadamente) que esta pierda su complejidad y se hace de ella un todo simple y deshistorizado.

La folklorización cosifica porque es su manera de deformar a las culturas mientras se busca deshacerlas o asimilarlas.

La folklorización es una forma de despojarnos, porque nos exhibe como especies extintas que, por desaparecidas, sus conocimientos no pertenecen a nadie más que a la nación. El mismo Estado se ha encargado de hacer ver a nuestras culturas como bailes, platillos y artesanías, como aborígenes.

Se cosifica, se usa y explota la imagen de las mujeres mayas porque esto es rentable económicamente. Mientras el racismo empobrece y discrimina de múltiples formas a las mujeres indígenas, también nos utiliza porque somos quienes principalmente mantenemos nuestra identidad, y son las manifestaciones de esta identidad las que se venden o promocionan para el turismo al que le sirve mucho el folklore, porque lo “exótico” es “llamativo”.

Estas múltiples expresiones del racismo violentan la vida de los pueblos indígenas y principalmente a las mujeres quienes, además de no tener oportunidades por el machismo y racismo estructural, tampoco obtienen ningún beneficio del uso de su imagen. Por el contrario, la folklorización incrementa la violencia racista que distorsiona y estereotipa a nuestras culturas.

Contrarrestar la folklorización es fundamental y las mujeres mayas hemos dado un paso importante al accionar legalmente contra ésta, a través de un recurso de amparo.

Ojalá que todo lo que esto pueda generar no se apague con un “hablar de racismo nos divide” sino que nos permita vernos, preguntarnos, deshacernos y hacernos las veces que sean necesarias para que algo cambie, para que cambiemos.

Seguiremos ampliando la información sobre este amparo presentado por el Movimiento Nacional de Tejedoras -Ruchajixik ri qana’ojb’äl-.

Amparofolclorizaciòn

Durante la presentación del amparo, 7 de diciembre de 2017


Acción de amparo en contra del INGUAT

Movimiento Nacional de Tejedoras, -Ruchajixik ri qana’ojb’äl-

El Movimiento Nacional de Tejedoras presenta una acción de amparo en contra del Instituto Guatemalteco de Turismo –INGUAT- porque:

A. Folkloriza y mercantiliza la imagen de las mujeres indígenas, como parte de una política de promoción del turismo que fomenta como destino cultural a Guatemala, lo cual atenta contra la dignidad y desarrollo integral de las mujeres indígenas, en especial de las tejedoras.

B. Excluye sistemáticamente a las mujeres indígenas, en especial a las mujeres indígenas tejedoras, como beneficiarias directas de los ingresos que genera el Estado a través del turismo, siendo que sus imágenes son utilizadas como parte de la promoción de la marca “Corazón del Mundo Maya”.

Esta demanda pretende cuestionar las políticas de promoción del turismo impulsadas por el INGUAT, como una forma de violencia contra las mujeres, en especial de niñas y niños cuyas imágenes son utilizadas como parte de las campañas publicitarias de la marca “Corazón del Mundo Maya”, que presenta una imagen distorsionada de la realidad de las mujeres indígenas y menores en Guatemala.

Las mujeres somos convertidas en un objeto pintoresco: entre más pobres somos y más puedan capturar nuestras imágenes, más atractiva se vuelve esta para los turistas.

Se trata de disgregar la imagen del mundo maya y los templos ceremoniales de las culturas actuales, presentando a las mujeres como tejedoras sonrientes capaces de satisfacer cualquier necesidad y esperando siempre con los brazos abiertos a los turistas.

Históricamente las mujeres hemos sido excluidas y el Estado percibe millonarios ingresos en divisas y, de hecho, la Ley orgánica del INGUAT beneficia y reconoce a empresas privadas como coadyuvantes del turismo y del desarrollo, pero nos excluye a las mujeres indígenas, que sostenemos la cultura.

La demanda busca cuestionar la discrecionalidad y la forma en que se impulsan las políticas de fomento del turismo y evidenciar las formas estructurales de racismo y discriminación hacia las mujeres indígenas.


 

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