El bloque en el poder en Guatemala y la disputa de las elites por la hegemonía del Estado

Una fachada democrática e institucional del Estado de Derecho y la ley busca neutralizar la protesta social, desviar la atención hacia la lógica de que la corrupción es el principal problema del país, y consolidar el control absoluto del Estado por parte de las elites y las fracciones que integran el Bloque en el Poder. Equipo de El Observador, marzo 2018.

La estrategia

Lo sucedido a partir de agosto de 2017 a la fecha, incluyendo la tentativa de Jimmy Morales de expulsar a Iván Velásquez, el proceso contra Álvaro Arzú por el caso denominado “Caja de Pandora”, el llamado “Pacto de Corruptos”, el nombramiento de la Junta Directiva del Congreso de la República y la definición de una agenda legislativa, así como lo que viene después con la elección del Ministerio Público, MP, de la Contraloría General de Cuentas, CGC, y la amenaza de bloquear el trabajo del Procurador de Derechos Humanos, PDH, constituye parte de la estrategia para frenar el proceso abierto en 2015 con el enjuiciamiento de la cúpula del Partido Patriota, PP, y la participación de grandes empresas y grupos corporativos empresariales en las macro estructuras criminales y de corrupción, cuyos casos ha ido develando la CICIG y el MP, tuteladas por Estados Unidos y la Cooperación Internacional.

En esta estrategia, Jimmy Morales Cabrera y su partido, FCN-Nación, participan como “el gobierno de la restauración conservadora”, en el sentido que representan la fachada democrática e institucional del Estado de Derecho y la ley, para neutralizar la protesta social, desviar la atención hacia la lógica de que la corrupción es el principal problema del país y consolidar el control absoluto del Estado por parte de las elites y las fracciones que integran el Bloque en el Poder.

Dentro de sus objetivos está no solo sacar al Comisionado sino también definitivamente a la CICIG y/o neutralizarla, a la vez que frenar las investigaciones que por lógica alcanzarán a los grandes capitales y los capitalistas corporativos, y que tuvieron ya un impacto al haber tocado a empresarios y miembros conocidos de las familias oligarcas del país como Alejandro Sinibaldi Aparicio, Álvaro Arzú Irigoyen, Mario Leal Castillo, Hugo y Antonio Molina Espinoza, y a otros empresarios, fundamentalmente de la construcción, así como a las constructoras CONASA, ASFALGUA y COCISA, la Reforestadora de Palma Africana, REPSA, el Ingenio Magdalena, al Movimiento Cívico Nacional, MCN, a la Fundación contra el Terrorismo (FCT), a la Liga Pro Patria, etc.

Otra de las pautas de esta estrategia es volver a los objetivos iniciales trazados en el año 2010, cuando la misma fue formulada por la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala -AVEMILGUA- y los militares retirados, apoyados ambos por grandes grupos empresariales corporativos, en contra de las resistencias y la justicia, y que tomó cuerpo en el bloqueo al juicio por genocidio y los otros casos donde hay militares retirados enjuiciados. Estos objetivos son:

1) Impedir los juicios por la memoria histórica y aplicar la Ley de Reconciliación Nacional.

2) Apuntalar las inversiones, los espacios y las alianzas que abre la Agenda de la Competitividad recién en boga desde principios del presente siglo, fundamentalmente “la construcción de infraestructura para el desarrollo” y que constituye uno de los principales pilares que integran el modelo de acumulación.

3) Hegemonizar el control político del Estado guatemalteco, entre negocios, circuitos de seguridad, aplicación de la justicia, leyes y partidos políticos, de cara, en lo inmediato, al proceso electoral de 2019.

Esta estrategia se viene implementando en el marco de una disputa entre las distintas fracciones que conforman el Bloque en el Poder en Guatemala por el control político del Estado y de los negocios que se articulan en su interior a través de una serie de acciones mediáticas, políticos, ideológicas, entre las que se pueden mencionar:

  • Apuntalar la lucha contra la corrupción como el consenso dominante, como el principal y único problema de Guatemala.
  • Que el Estado Guatemalteco está capturado y es fallido porque fue desviado de sus objetivos de consolidar la democracia y el Estado de Derecho, por parte de estructuras criminales conformadas por militares retirados y estructuras de crimen organizado, desviando la atención que en estas estructuras también han participado empresarios corporativos históricamente que han controlado la institucionalidad estatal para sus negocios.
  • Que hay una ciudadanía que ha despertado, La Plaza, el Pueblo, que está demandando la lucha contra la corrupción.
  • Que esta es una disputa entre buenos y malos, entre los que quieren la corrupción y no la quieren, entre los que quieren depuración del Congreso y los partidos políticos y los que no quieren esa depuración del sistema político.

El bloque en el poder

El Bloque en el Poder es una unidad cambiante y heterogénea que expresa la realidad de la formación social guatemalteca y que se conforma en la actualidad por:

Familias del llamado G-8, que son consideradas el grupo familiar oligárquico y corporativo más influyente, importante y de poder en la actualidad. Se expresan y no se expresan en CACIF, FUNDESA, AGEXPORT, etc. Este grupo es una mezcla de viejas familias terratenientes y nuevas, que se han ido reciclando a lo largo de los cambios mundiales y nacionales. Lideran el actual modelo de acumulación basado en la competitividad, y son el Estado.

Familias nuevas o nuevos empresarios cuya conformación data de 50 ó 60 años atrás que pujan, algunas, por mantenerse en el poder, otras por entrar, y cuyo poder se dinamizó al calor del proceso de ajuste estructural y liberalización de la economía en los 80 y 90, fundamentalmente por su incursión en los servicios, la producción de energía eléctrica, el comercio, la multiplicación bancaria, etc.

El poder oligárquico –tradicional y modernizante- hoy expresa el bloque hegemónico y está representado en el  llamado G-8 y las familias que lo constituyen:

  • Bosch-Gutiérrez: Multi Inversiones: Pollo Campero, Renace I y II, Hidroeléctrica Santa Teresa, Praderas.
  • Campollo Codina: Compañía Petrolera del Atlántico, Ingenio Madre Tierra, Ferrovías.
  • Torrebiarte Lanzentdorferr: Cementos Progreso (CEMPRO), Supermercados La Torre.
  • Novella: Cementos Progreso (CEMPRO), Mina Marlin, Planta San Gabriel.
  • Castillo Hermanos: Cervecería Centroamericana, CABCORP, Salvavidas, Pepsi Cola, Banco Industrial, G&T Continental.
  • Paiz: La Fragua-Wallmart, Hiper Paiz, Supermercados Paiz, Despensas Familiares, Maxi Bodegas, City Bank.
  • Herrera Zavala e Ibargüen: Grupo Pantaleón, Spectrum Inmobiliaria.
  • Widmann Lagarde y Widmann Roquer: Ingenio Guadalupe, Ingenio Chabil Utzaj.
  • Botrán: Ingenio Santa Ana, G&T Continental.
  • Molina Espinoza y Molina Botrán: Grupo OLMECA, REPSA, HAME, MEME, etc.
  • Weissenberg: Tikindustrias, Ingenio El Pilar.
  • Maegli-Müeller: Grupo Tecún, NaturAceites, Palmas del Ixcán, Aceite.

Los grupos militares que se consolidaron en un factor de poder real al calor de la guerra interna y la contrainsurgencia, fundamentalmente por la construcción de la inteligencia militar y todos los aparatos de seguridad vigentes, muchos de los cuales se hicieron públicos con la estancia del PP en el gobierno. Pueden identificarse cuatro grupos militares en la actualidad que se mezclan y se entrecruzan sus intereses. Estos grupos continúan dominando las áreas de seguridad del Estado y la inteligencia “civil y militar” y tienen relación o son fundantes de por lo menos las ocho actividades consideradas de crimen organizado. Sus intereses se unen por la defensa de los juicios contra el Ejército por las masacres, así como por las disputas de las cuotas que manejan en el modelo de acumulación. Al igual que en el pasado, su alianza con el empresariado se reformula constantemente, y constituye una coalición de intereses accidentada, no armónica, que puede tornarse violenta y dispar.

Estructuras de crimen organizado locales, regionales, nacionales que han proliferado al calor de la globalización y apertura capitalista, que fueron fundadas por militares y/o empresarios.

Países tradicionales como Estados Unidos que históricamente han tenido influencia en el modelo político y económico vigente, así como los «nuevos» países integrados en la Unión Europea, y sus brazos operativos que son las transnacionales y sus fuentes de cooperación internacional.

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