Cuarenta años de la masacre de Panzós

Desde tempranas horas del día lunes 29 de mayo de 1978, cientos de familias q’eqchi’ se movilizaron hacia la cabecera municipal de Panzós, Alta Verapaz, para exigir a las autoridades de gobierno que atendieran sus demandas de acceso a la tierra. La respuesta de la autoridad fue terrorífica. Ya estaban posicionados los militares en puntos estratégicos para masacrar a las familias, todo estaba planificado desde el Estado para cometer ese crimen.

Texto e imágenes: Arturo Chén Bin, 28 de mayo de 2018.

 

Entre nueve y diez de la mañana, según las victimas sobrevivientes, el Ejército activó sus municiones de guerra en contra de su propio pueblo. Había niños, niñas, hombres y mujeres de todas las edades en esa gran movilización, pero sus demandas fueron frustradas, con saldo de centenares de personas asesinadas, de diferentes edades.

No existen datos de las personas que se corrieron para defenderse de los cañones de fuego, pero varios se ocultaron en el río Polochic; los que no sabían nadar,  principalmente niñas, niños y mujeres, fueron arrastradas por el río, junto a las personas que ya estaban heridas con gravedad.

En esa masacre perdió la vida Adelina Caal Maquin, conocida hoy en día como Mama Maquin, una mujer q’eqchi’ que enfrentó a los militares pero no se salvó, por carecer de defensa propia, ya que en ese entonces tenía 65 años de edad. Las personas muertas fueron jaladas por tractores y camiones de evacuación de tierra hacia un hoyo que días antes la Municipalidad había preparado, por lo que no hay datos exactos de la masacre. Lo anterior nos lo recuerda María Cacao Maquin, nieta de Mama Maquin y sobreviviente de la triste masacre, que en ese entonces tenía 13 años de edad.

La noticia más triste

Fue la noticia contemporánea más triste, un acto cometido por un sector de la sociedad guatemalteca en contra de los pueblos indígenas. Cinco días después de la masacre de Panzós, el 3 de junio de 1978, durante un evento folclórico organizado por la feria de San Pedro Carchá, Alta Verapaz, la señorita Fidelina Tux Chub, de 18 años de edad, participó como candidata a “India Bonita”. Fue descalificada por los jurados por su rechazo a la  masacre. Esos eventos llaman mucho la atención de público urbano y sectores acomodados, por lo que no convenía que se repudiaran actos del Estado por su actuación en contra de los pueblos indígenas. Fidelina fue aplaudida por el público al terminar su discurso. Doña Fidelina está viva y tiene 58 años.

Continuidad de la violencia

Las masacres ocurridas durante la guerra interna, las desapariciones forzadas, las tierras arrasadas y violaciones cometidas por militares, no están aisladas de la masacre de Panzós. Hay casos que están en juicio que se vinculan, como el juicio por genocidio que involucra a Ríos Montt, mujeres violadas en Sepur Zarco, el juicio por el caso de Marco Antonio y Emma Molina Theissen, donde por cierto se dicta una sentencia histórica de reparación de daños. En Panzós está pendiente la justicia.

Las causas de esa masacre continúan siendo las mismas de la problemática actual: asesinatos, violaciones a los derechos humanos, entre otros. Los hijos, nietos y familiares de las victimas están organizados en el Comité de Víctimas de la Masacre de Panzós. Doña María Maquin Cacao, de 53 años de edad, es miembro activo de este Comité, y tendrá participación en la conmemoración del 29 de mayo de 2018.

Este aniversario es una ocasión más para dignificar al pueblo Maya Q’eqchi’ y recuperar la memoria histórica de los Pueblos.


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