La mina conta-mina

Dieciocho fuentes de agua secas, contaminación por metales, agua no apta para el consumo humano ni para el riego. Estas son algunas de las consecuencias nefastas de la actividad minera en Sipacapa y San Miguel Ixtahuacán. Este es el desarrollo prometido por el Estado y la empresa.

Dos artículos elaborados por la Asociación Comisión Paz y Ecología, COPAE, San Marcos.


¿Qué dejó la mina Marlin?

Asociación Comisión Paz y Ecologia, COPAE.

La Asociación Comisión Paz y Ecología -COPAE- dio a conocer los resultados del informe «Situación actual del agua en el área de influencia de la mina Marlin, ubicada en los municipios de San Miguel Ixtahuacán y Sipacapa, departamento de San Marcos». Este estudio consistió en el análisis físico-químico de la calidad del agua en 12 puntos de monitoreo alrededor de la Mina Marlin. El estudio se dividió en dos fases: la primera se realizó en diciembre del 2017 -monitoreo de verano-; en marzo de 2018 se llevó a cabo el monitoreo de invierno.

Los resultados del informe son contundentes: las aguas superficiales de los ríos Tzala, Quivichil y Cuilco no son aptas para el consumo humano y animal, ni para riego de cultivos agrícolas, ya que se encuentran contaminadas con metales pesados como el hierro, cobre, aluminio, zinc, manganeso, níquel y cadmio. La explotación minera a cielo abierto que realizó Mina Marlin durante más de 10 años, ha dejado como resultado más de 18 nacimientos de agua secos y fuentes contaminadas con metales pesados peligrosos para la vida humana.

El estudio advierte que la exposición a metales causada por la mina probablemente aumentará con el tiempo y puede perdurar durante décadas.

“Cuando la minera inicio sus operaciones en San Miguel Ixtahucán la población no tenía conocimiento”, comenta Gregoria Crisanta Pérez, vecina de ese municipio. Ingresar a las comunidades con mentiras es uno de los mecanismos que utilizan las empresas transnacionales para evitar que la población se resista a dichos proyectos. Este mecanismo violenta el Derecho de consulta de buena fe de los pueblos, la cual no requiere ni necesita la tutela del Estado, ya que es un mecanismo ancestral inherente a los pueblos mayas. “Esta situación ha venido a agudizar la división entre las poblaciones”, declara Evelia García López, de San Miguel Ixtahuacán. Esto debido a la judicialización de la lucha en favor de los bienes naturales.

“Es una verdadera lástima saber que más de 18 nacimientos de agua se han secado, los ríos y fuentes que antes eran de agua cristalina se han convertido en vertientes contaminadas”, manifiesta el padre Eric Gruloos, párroco de la iglesia católica en San Miguel Ixtahuacán, San Marcos.

“Explotaron el oro debajo de nuestras tierras y ahora nos quedamos afectados, nuestros nacimientos de agua, nuestras casas rajadas, con enfermedad en la piel y ahora la empresa se va a tener que retirar de aquí, ellos con una buena ganancia que se llevaron de San Miguel para Canadá y nosotros nos quedamos con los daños que ellos ya dejaron provocados”, afirma Gregoria Crisanta Pérez.

La COPAE insta a las autoridades pertinentes, tales como el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social -MSPAS-, Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales -MARN-, Ministerio de Economía -MINECO-, Ministerio de Agricultura Ganadería y Alimentación -MAGA- y Ministerio de Energía y Minas -MEM-, para que tomen cartas en el asunto, verifiquen y monitoreen el plan de cierre de la minera Marlin, aseguren la restauración de los bienes naturales y asuman los costos por los daños causados a la población y medio ambiente que la empresa Montana Exploradora ha dejado.

Asimismo, COPAE hace una exhortación a modificar las normas guatemaltecas para aguas residuales y consumo humano, apegadas a las normas internacionales para que su uso sea más estricto, y no ser benevolentes con las empresas industriales y extractivas.

Las instituciones estatales tienen que asumir su responsabilidad, verificar y monitorear el plan de cierre de la minera Marlin, asegurar que la empresa asuma la restauración de los bienes naturales y los costos por los daños causados a la población y medio ambiente.


Elaboración del monitoreo de aguas superficiales alrededor de la mina Marlin, San Miguel Ixtahuacán y Sipacapa, San Marcos, a través de análisis físico químicos por espectofotometría

Comisión Paz y Ecología, COPAE.

Después del cierre de operaciones de la mina Marlín, aún se puede observar alta contaminación:

-presencia en la concentración de hierro en el punto CSW1 (Río Tzala debajo de la mina), arriba de los límites establecidos por el Banco Mundial para minería a cielo abierto;

-concentración de sulfato en los puntos CSW2 y CSW3 (Río Quivichil y Quebrada Seca, abajo del dique de colas de la mina), arriba de los límites permitidos por las normas canadienses de calidad de agua, US EPA y las normas COGUANOR;

-concentración de níquel en los puntos CSW2, CSW3, CSW8, CSW9 y CSW11 arriba de las normas establecidas por la Organización Mundial de la Salud;

-concentración de cadmio en los puntos CSW1 (Río Tzala) y CSW5 (punto de control) se encuentra dentro del rango aceptable por las normas establecidas por el Banco Mundial para minería a cielo abierto; sin embargo, se encuentra por arriba de las normas establecidas por la US EPA y la Organización Mundial de la Salud.

Estas concentraciones corresponden al estudio fisicoquímico realizado a las aguas superficiales de los Ríos Tzala, Quivichil y Cuilco, por lo que se declara que el agua de estos ríos No es apta para consumo humano ni animal, tampoco para uso de riego en cultivos agrícolas.

Se determinó que existe presencia de concentraciones de hierro en los puntos CP3 y CP4 por arriba de los límites permitidos por la US EPA y los limites canadienses de calidad del agua; concentraciones de manganeso en los puntos CP3, CP5 y CP6 por arriba de los límites de las normas canadienses para la calidad del agua y de US EPA; concentraciones de níquel en los puntos CP2, CP3, CP4 y CP5 por arriba de los límites de la norma establecida por la Organización Mundial de la Salud. Estas concentraciones corresponden al estudio fisicoquímico realizado en cinco nacimientos de agua, concluyendo que ésta No es apta para consumo humano ni animal, así como tampoco para uso de riesgo en cultivos agrícolas.

Recomendaciones

No usar el agua de los ríos Tzala, Quivichil y Cuilco, así como de los nacimientos monitoreados para consumo humano, no dar de beber a los animales domésticos y no usar en riego de cultivos agrícolas, porque ese agua no es apta para consumo, por la presencia de metales pesados y compuestos que afectan la salud humana.

Seguimiento por parte de las autoridades gubernamentales como el Ministerio de Salud de Publica y Asistencia Social, MSPAS, Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales,  MARN, Ministerio de Economía, MINECO, Ministerio de Agricultura Ganadería y Alimentación, MAGA, y Ministerio de Energía y Minas, MEM, para asegurar el restablecimiento de los recursos naturales y asumir los costos por los daños causados a la población y medio ambiente por parte de la empresa minera Marlín con voluntad política.

Incidencia a nivel legal, social, político y ambiental por parte de organizaciones de Derechos Humanos ante las autoridades gubernamentales, para la buena práctica de los derechos humanos y convenios nacionales e internacionales.

Modificar las normas guatemaltecas para aguas residuales y consumo humano apegadas a las normas internacionales, para que su uso sea más estricto, y no ser benevolentes con las empresas industriales.

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