Ixquisis: la defensa del sueño comunitario frente a la agresión empresarial

¿Qué defienden los comunitarios? Su historia, su identidad, su herencia generacional, su tierra, su agua, sus montañas y las entrañas de la Madre Tierra, ante un Estado que históricamente los ha abandonado. El mismo Estado que, cuando aparece, lo hace a través del Ejército, la Policía Nacional, el Ministerio Público, jueces y otros operadores, que protegen los intereses transnacionales.

Rubén Herrera, Asamblea de los Pueblos de Huehuetenango, ADH.


La existencia de la microrregión de Ixquisis (municipio de San Mateo Ixtatán, Huehuetenango) es un reflejo de la preservación y reproducción de complejos patrones de desigualdad estructural que el Estado de Guatemala ha provocado desde siempre, y que han generado estados de indefensión como el que se vive en la microrregión.

Estos patrones son reproductores de pobreza y exclusión social, como expresión permanente del modelo neoliberal que se nutre y anuda con otros sistemas de opresión como el racismo estructural. Hoy, o mejor dicho en los últimos diez años, esta situación se ha profundizado con la presencia del megaproyecto hidroeléctrico de la empresa Energía y Renovación, S.A., hasta hace poco conocida como Promoción y Desarrollo Hídrico, S.A., PDH. Pero, aunque se cambien de nombre, se sabe que son los mismos que buscan implantar a sangre y fuego su proyecto empresarial, ante la resistencia pacífica de las comunidades de esta microrregión.

¿Qué defienden los comunitarios? Su historia, su identidad, su herencia generacional, su tierra, su agua, sus montañas y las entrañas de la Madre Tierra, ante un Estado que históricamente los ha abandonado. El mismo Estado que, cuando aparece, lo hace a través del Ejército, la Policía Nacional, el Ministerio Público, jueces y otros operadores, que protegen los intereses transnacionales.

La empresa Energía y Renovación, S.A., no tiene nada que ver con lo que es Ixquisis, porque su proyecto está desconectado de la historia de las comunidades. Confronta el sentido de lo comunitario y de lo colectivo porque su fin es la acumulación de capital a través del despojo y del saqueo. Para los empresarios, cualquier argumento es válido siempre que vaya en su beneficio. Implementan distractores, como el discurso del “desarrollo para todos”, en tanto instalan su proyecto; pero, para lograrlo, reprimen a las comunidades y asesinan y criminalizan a líderes y lideresas. Es decir, la presencia de la empresa es un hecho que violenta la existencia de las comunidades.

La generación de energía eléctrica es un mercado redondo para la acumulación de capital, venga éste de donde venga. Lo que queda claro es que los beneficios nunca serán para las comunidades.

Hoy, las relaciones comunitarias en Ixquisis han cambiado, el tejido social se ha roto, hay un desgaste colectivo y un temor que se respira diariamente ante la presencia de un monstruo que carcome todos los sentidos comunitarios.

La empresa le apuesta al desgaste y a que, más temprano que tarde, su proyecto hidroeléctrico se implante en el territorio de Ixquisis. Para lograrlo, cuenta con todo un aparato represor que cada día es más violento.

La criminalización de que son objeto los líderes comunitarios, el terror y el miedo con que viven las mujeres, los hombres, los niños, niñas y los ancianos, los hace también involucrarse en una necesaria defensa de la vida, de su existencia, que se convierte en el diario vivir, en el día y la noche a pesar de la oscuridad con que se ve el futuro.

La resistencia pacífica de las comunidades de la microrregión de Ixquisis alimenta la esperanza por un futuro próximo sin esta violencia estatal y empresarial que hoy los agobia.

Para Ixquisis no hay otra salida más que defender sus sueños, sus ideas, su futuro: es decir, el territorio que habitan.

 


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Microrregión de Ixquisis: un escenario de violaciones a los derechos humanos

Con la presencia de la empresa, la microrregión de Ixquisis se vuelve escenario de militarización y fuerte control de la población por las fuerzas armadas. Desde el año 2014, la subestación No. 43-73 de la Policía Nacional Civil (PNC) y el destacamento militar “Ixquisis Frontera”, están instalados en el terreno privado de la empresa, con la justificación de restaurar la orden y la paz después de una quema de maquinarias ocurrido en mayo de 2014. Los hechos se verifican en un momento en que se organizó una manifestación pacifica, luego los participantes fueron señalados de ser los responsables. 

Las y los defensores reportan incidentes causados por la PNC y el Ejército, que recuerdan las tácticas de represión del conflicto armado interno: la constante circulación de patrullas armadas, amenazas, violencia y acoso sexual, intimidación, vigilancia y agresiones físicas  -tácticas percibidas por la población como destinadas a silenciar la organización y la protesta local-.

Por lo tanto, las personas defensoras de derechos humanos de la microrregión Ixquisis reiteran su petición de retiro de la PNC y el Ejército de su territorio, ya que según ellos “el Ejercito y la PNC no están para cuidar a los buenos ciudadanos guatemaltecos, se ha visto que ellos están para cuidar a los grandes empresarios”. Al respecto, expresan que la presencia militar y policial en el territorio y su cercanía a la empresa, abre la herida del conflicto armado interno que “está fresca todavía” y les hace sentir “como que [estuvieran] viviendo en el año 81 y 82.” 

En las interpelaciones en el Congreso después de los acontecimientos de enero 2017, representantes del Ministerio de Gobernación y del Ministerio de Defensa reconocieron que la ubicación de la subestación de la PNC y del destacamento militar en el terreno de la empresa, representan actos inconstitucionales dado que la constitución guatemalteca prohíbe que entes estatales se encuentren en propiedades privadas. A pesar de que los Ministros se comprometieron en las citaciones con el traslado de las instalaciones a otro sitio, éstas hasta la fecha permanecen en el mismo lugar.

Texto completo, ACOGUATE.

El caso del proyecto hidroeléctrico de la empresa Promoción de Desarrollo Hídrico Sociedad Anónima (PDH, S.A).

San Mateo Ixtatán se debate entre el embate del capital nacional y transnacional, y la restauración de las estructuras paramilitares contrainsurgentes. Por el Equipo de El Observador.

Texto completo.


 

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