¡Abrimos el corazón para despertar la conciencia!

Las familias que ya no queremos son éstas donde se reproducen las violencias ejercidas generalmente por los hombres: los gritos, la negación de nuestra mayoría de edad y derecho a la autodeterminación como seres libres, la imposición de maternidades, el incesto, violencia y violación sexual.

Colectiva Actoras de Cambio


Guatemala es un país sumamente oprimido. Quienes se han apropiado de tierras, recursos y vidas, se oponen con toda su furia a cualquier cambio que represente bienestar para la mayoría de guatemaltecas/os y para todo lo que existe en el territorio. Son amantes del dinero, la perversión y burla de todas y todos los guatemaltecos, los cargos públicos los usan para el enriquecimiento ilícito, la corrupción, el robo descarado. Sostienen este Estado, desde todos los poderes: ejecutivo, judicial y legislativo, usando cualquier método y el poder abusivo y perverso que les permite el cargo que ostentan con tanta miseria humana. Juegan con nuestras mentes y vidas sin ningún recato. Nos niegan educación, nos niegan salud, servicios, nos niegan bienestar con largas jornadas, bajos salarios, empobrecimiento, violencias de todo tipo. Nos segregan, nos separan, nos roban el fruto del trabajo. La mayoría de mujeres estamos sometidas a un trabajo cotidiano enfocado en la reproducción de la fuerza de trabajo de nuestras parejas y en reproducir más trabajadoras/es, llevándonos al límite de nuestra expresión.

Las y los trabajadores, campesinas, campesinos, obreros y obreras, trabajadoras-es informales sostenemos la vida, no obstante, nos hace falta reconocer nuestros poderes para sostener la vida y, en aparente conformismo y automatismo, basado en el terror de un Estado racista, patriarcal, capitalista y violento, “aceptamos” la dominación, repetimos sus ideas y creencias, aunque la vida cotidianamente y a cada momento nos demuestra que la vida no es ésa y no es como la pintan. Hoy, a propósito de la Iniciativa de Ley por la familia, 5272, que nos quiere imponer un Congreso obsoleto, lleno de corruptos, ineptos, voraces, ambiciosos que se especializan en burlarse del pueblo y su dolor, como quedó demostrado en la tragedia de la erupción del Volcán de Fuego.

Nos quieren imponer que sigamos odiando y discriminando la diversidad sexual, cuando sabemos que muchas y muchos de nuestros hijos e hijas, y familiares en general con una opción sexual distinta a la heterosexual, por la falta de libertad para expresarse han sido forzados al suicidio, a esconderse y a vivir con vergüenza y culpa algo que es totalmente natural.

Nos quieren imponer un sólo tipo de familia cuando cada día vivimos entre familias diversas.

A las mujeres nos quieren criminalizar y dejar en la posición de garantes exclusivas de los embarazos, nuestras vidas no importan y, aunque exaltan a la familia para estos casos, somos las únicas responsables. Sería interesante tener un registro de las causas de abortos, no dudamos que muchos hombres serían los responsables directos y en otros casos una co-responsabilidad completa. Dónde quedan las miles de mujeres que buscan embarazarse y tienen dificultades para sostener el embarazo a pesar de sus cuidados extremos, ellas también pueden ser culpabilizadas y encarceladas. En cualquier caso, hasta que un Juez lo decida, seremos culpables de los abortos espontáneos. Hay en esta ley un fondo perverso de misoginia y una incomprensión e ignorancia dramática de quienes la promueven.

Las familias que ya no queremos son las que reproducen las violencias ejercidas generalmente por los hombres: los gritos, la negación de nuestra mayoría de edad y derecho a la autodeterminación como seres libres, la imposición de maternidades, el incesto, violencia y violación sexual.

Ese sí que es el tipo de familia que debe ser prohibida, o donde hay maltrato a niñas y niños por padre y madre. Queremos que se persiga la pedofilia, la trata de personas, la explotación sexual, la pornografía, la violencia sexual en todas sus expresiones, no importa si los criminales son: un presidente, como Jimmy Morales, o miembros de una iglesia que avala la pedofilia, gerentes o maestros, pastores o padres de familia.

Queremos que legislen y actúen para prevenir, sancionar y erradicar todas las formas de violencia en contra de las mujeres, niñez y juventud, que investiguen y estudien acuciosamente qué es legislar para el bienestar social, humano y del plantea, que comprendan que un cargo público es de servicio ciudadano y no una forma de enriquecimiento ilícito, y que contacten con la vergüenza de su vileza como un aliento para el cambio.

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