Otra vez Ixquisis…

Las organizaciones sociales, de mujeres, de jóvenes, las y los defensores de derechos humanos y del territorio, ante el asedio que vive en este momento la población de la Microrregión de Ixquisis, San Mateo Ixtatán, Huehuetenango a la opinión pública nacional e internacional, manifestamos:

Desde hace más de diez años las comunidades de la Microrregión de Ixquisis, San Mateo Ixtatán, Huehuetenango, sus habitantes y bienes naturales como el agua y sus bosques están siendo asediados por empresas transnacionales que, financiadas por capital proveniente de bancos como el Banco Centroamericano de Integración Económica, Banco Interamericano de Desarrollo y Cordiant Cap, intermediaria financiera canadiense con fondos del Banco KFW de Alemania, insisten en implantar abusivamente los proyectos hidroeléctricos Pojom I, Pojom II y San Andrés. Para ello han acudido a una serie de estrategias violentas orientadas a eliminar cualquier oposición que surja en defensa de este territorio y que se oponga a la implantación de dichos proyectos y sus intereses corporativos.

Los empresarios se han dedicado a comprar alcaldes, como el caso del actual sr. Andrés Alonso, y a pseudolíderes que hoy se dedican a defenderlos. Se aliaron con el expresidente Otto Pérez Molina, quien en su momento ordenó a la entonces vicepresidenta Roxana Baldetti inaugurar el destacamento militar de Ixquisis para controlar a “los revoltosos”. Hoy ambos, defensores de las empresas, están en la cárcel por ladrones y corruptos. También, han lanzado campañas de desinformación en los medios de comunicación similares a las lanzadas en el caso de Santa Cruz Barillas cuando sus habitantes se defendían legítimamente ante el proyecto Hidro Santa Cruz. Estas campañas han sido diseñadas con la participación de inteligencia militar y periodistas que se prestan para difundir información con la cual distorsionan la realidad, haciendo ver que la empresa ofrece desarrollo en beneficio de los habitantes. Sin embargo, en las comunidades sucede todo lo contrario. Hay persecución, criminalización y asesinato de líderes que defienden su tierra como el caso de Sebastián Alonzo Juan, asesinado en una manifestación pacífica en enero 2017 en Ixquisis.

¿Qué relación tiene lo anterior con el momento actual? La respuesta es dolorosamente simple. La población de Ixquisis sigue defendiendo su territorio y luchando después de diez años. Se ha evidenciado que la empresa a sangre y fuego quiere terminar sus proyectos y no ha escatimado recursos y contubernios con el gobierno de Jimmy Morales, quien ha manifestado defenderá LA INVERSIÓN EXTRANJERA EN EL PAÍS porque es “nacionalista” y por ello su Ministro de Gobernación, Enrique Antonio Degenhart Asturias, el día 4 de octubre de 2018 ordenó acantonar fuerzas policiacas y paramilitares en la Microrregión de Ixquisis, acusando a quienes defienden este territorio de opositores, revoltosos y estar armados y señalando a las mujeres de atacar a las fuerzas policiacas. Como en los peores años del conflicto armado interno el actual gobierno está actuando en contra de población indefensa y aislada.

Nada de lo que sucede en Ixquisis y otros territorios invadidos por proyectos extractivistas tiene sentido desde la lógica de los Pueblos, quienes se ven confrontados no solo por el abandono histórico del Estado guatemalteco, sino por la recurrente violencia empresarial que hoy asola sus vidas y diezma sus bienes naturales. Todo se resolvería con que este tipo de proyectos no se implementaran en las comunidades y territorios, porque no es el tipo de desarrollo al que aspiramos y no se nos consulta, siendo lo peor la falta de respeto a nuestra vida.

La presencia de más de 300 efectivos de la Policía Nacional Civil y fuerzas paramilitares en las comunidades de Ixquisis no es desarrollo, es criminalización y terror en contra de comunidades indefensas. Es atentar en contra de los derechos humanos de las poblaciones. Es claro que este despliegue de efectivos de la PNC tiene la intención de proteger a la empresa para que continúe con su proyecto de despojo. Una muestra de esto es haber instalado el campamento y retenes policiacos en donde estaba instalada la resistencia pacífica de Ixquisis.

Exigimos al Estado de Guatemala cese en su hostilidad, persecución y criminalización de las comunidades de la Microrregión de Ixquisis, San Mateo Ixtatán, Huehuetenango.

Por lo anterior nos pronunciamos y hacemos un llamado a la solidaridad de los Pueblos, de las organizaciones sociales, de las y los defensores del territorio y de todos los que sabemos que la lucha de Ixquisis es por defender los derechos de nuestros Pueblos y la Madre Naturaleza.

Todo se resolvería si este tipo de proyectos no se implementaran en las comunidades y territorios, porque no es el tipo de desarrollo al que aspiramos y no se nos consulta, siendo lo peor la falta de respeto a nuestra vida.


Acompañamos a Ixquisis en su lucha y resistencia pacífica:

Asamblea del Programa de Posgrado en Estudios Latinoamericanos, UNAM, México

Asamblea Departamental de Pueblos de Huehuetenango, ADH

Asociación de Formación para el Desarrollo Integral, AFOPADI, Huehuetenango

Asociación Feminista La Cuerda

Asociación para la Promoción y el Desarrollo de la Comunidad, CEIBA

Alba Cecilia Mérida, antropóloga y defensora del territorio

Alejandra Cabrera, activista social

Andrés Cabanas, analista Político

Anne Bordatto, investigadora

Claudia Pérez, activista social

Madreselva Colectivo Ecologista

Colectivo Vida Justicia y Libertad para las Mujeres, Huehuetenango

Comité Campesino del Altiplano, CCDA

Consejo Maya Mam, Huehuetenango

Eduardo José Cruz López, activista social

El Observador

Iduvina Hernández, Defensora de Derechos Humanos

Juan José Méndez Barrios, investigador

Juan Pablo Ozaeta, investigador, cineasta

Leocadio Juracán, diputado

Mirna Ramírez, activista social

Otros Mundos AC/Chiapas, México

Red Berna Guatemala, Suiza

Red para Guatemala de Zurich, Suiza

Sandra Morán, diputada

Seguridad en Democracia, SEDEM

Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos – Guatemala, UDEFEGUA

Úrsula Andrade Roldan, activista social y académica,

Huehuetenango, 8 de octubre de 2018

 

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