¿Por qué se van?

Se van porque este país dejó de ser de todos y de todas, y se convirtió en un Estado policial-militar que protege los intereses de unos pocos traidores a costa de la dignidad del resto de hondureños y hondureñas.

 Texto e imagen: Radio Progreso Honduras, octubre 23, 2018

 


Se van porque no se puede vivir en un país donde según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos parte de la violencia generalizada que existe en el país proviene de la Policía Nacional, la Policía Militar y el Ejército, en algunos casos en complicidad con el crimen organizado.

Se van porque no se puede vivir en un país donde según Amnistía Internacional no hay espacio para que las personas puedan expresar libremente sus opiniones y cuando lo hacen se enfrentan a toda la fuerza del aparato represivo del gobierno.

Se van porque no se puede vivir en un país que es el más peligroso del mundo para las personas defensoras de los bienes comunes, pues como lo evidencia Global Witness desde 2010 han sido asesinadas más de 120 personas solo por defender la vida.

Se van porque no se puede vivir en un país cuyo régimen es híbrido según el Índice de Democracia de The Economist, es decir, donde las elecciones no son libres ni justas, la corrupción es generalizada, el Estado de derecho es débil y el poder judicial no es independiente.

Se van porque no se puede vivir en un país donde según el Proyecto de Justicia Global existe una institucionalidad débil y no hay respeto a la legalidad, y donde según Transparencia Internacional la corrupción en vez de retroceder ha avanzado de manera escandalosa.

Se van porque no se puede vivir en un país donde el Estado está a un paso de convertirse en fallido porque quien gobierna no goza de legitimidad, existen altos niveles de corrupción y criminalidad, y el gobierno es incapaz de proveer servicios básicos a la población.

Se van porque no se puede vivir en un país donde existe una grave situación de derechos humanos que seguirá empeorando según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y donde el gobierno privilegia la represión frente al diálogo, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Se van porque este país dejó de ser de todos y de todas, y se convirtió en un Estado policial-militar que protege los intereses de unos pocos traidores a costa de la dignidad del resto de hondureños y hondureñas.

Quienes aún tenemos razones para quedarnos debemos articularnos para rescatar al país de la pandilla de ladrones que nos condenan a la miseria y la violencia.


Rostros de los migrantes

Escrito por Fernando Báez, publicado el 21 octubre 2018, Radio Progreso Honduras

Caravana16RadioProgreso

Los rostros de los migrantes, que van en la ruta que los lleva hacia Estados Unidos, son la expresión de los que sufren, en carne propia y de manera directa, los embates de un sistema inhumano alimentado por el neoliberalismo que se reduce a la macabra ecuación de generar las mejores ganancias al menor costo posible. Un sistema manejado por la oligarquía de este país que busca despojar a la población de todos sus bienes hasta el grado de quitarles su país, desterrarlos y mandarlos expulsados de sus territorios.

En esa caravana van niños y niñas. Esos menores que los vomita el sistema educativo, que han queda fuera de toda posibilidad de acceder a una educación gratuita y de calidad. Son niños y niñas desamparados por la impopularidad de las leyes impulsadas por los políticos.

Allí van los jóvenes, los desempleados, los expulsados del sistema laboral, y perseguidos por la violencia, amenazados por los grupos criminales que operan a sus anchas con unos gobernantes que son cómplices y compadres en el negocio sucio.

En esa caravana van campesinos y campesinas. Esos hombres y mujeres que no tienen un pedazo de tierra para cultivarla y que se cansaron de ser el barzón de los terratenientes, esos que a punta de bala, chantaje y engaños han acaparado las mejores tierras, y un gobierno que no apuesta a los pequeños agricultores sino a los grandes empresarios y empresas transnacionales.

En esa caravana van mujeres que huyen de la violencia cultural, que no quieren morir a manos de un gobierno que las margina, las invisibiliza y las criminaliza. Un sistema que las hace a un lado, que las utiliza para sus fines y que no les proporciona los espacios para que puedan desarrollarse. Las mujeres ya no quieren ser víctimas del sistema patriarcal cuya violencia está acabando con sus vidas.

En esa caravana van los hondureños y hondureñas que desean un mejor porvenir para sus familias, que son trabajadores y trabajadoras que no se rajan, que tienen claro que, tal y como están las cosas en el país, un país secuestrado, sus posibilidades de llevar una vida digna se acaban.

Los migrantes no son ni terroristas ni delincuentes, son trabajadores internacionales que van en busca de lo que su propio país les niega. La caravana de migrantes hondureños es la expresión de la grave crisis que Honduras viene arrastrando desde hace años y que los gobernantes, presentes y pasados, no han sabido resolver.

Queremos agradecer al pueblo humilde y sencillo de Honduras, Guatemala y México que ayudan a los migrantes brindándoles un sorbo de agua, frutas, comida y cobija en un camino plagado de todos peligros y frente a unos gobiernos que no saben leer los signos de los tiempos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s