El monocultivo acaba con el agua y con la vida

Los monitoreos al río Madre Vieja demuestran lo que denunciamos en el 2016, la extracción de agua por los monocultivos está acabando con la vida.

La Asociación de Forestería Comunitaria de Guatemala Utz Che’, la Asociación Cuencas Río Madre Vieja y Coyolate (ACURMVYC), la Coordinadora Guatemalteca para la Defensa de los Manglares y la Vida (COGMANGLAR), ACTION AID, CONGCOOP, Asociación CEIBA, Asociación de Mujeres Madre Tierra, Consejo de Comunidades Multiculturales de Champerico, OFRANEH, RED SUR, COPAE, ante la ciudadanía y la opinión pública manifestamos:

En los primeros meses de 2016, al comienzo de la administración del presidente Jimmy Morales, el ex Ministro de Ambiente y Recursos Naturales Sidney Samuels realizó sobrevuelos en la costa sur, constatando gran cantidad de desvíos de ríos y otros abusos, y anunció públicamente que los iba a denunciar y detener. Sin embargo, a mediados del año esas medidas se fueron retirando, mientras el ministro justificaba que el presidente le giró instrucciones de “privilegiar el diálogo con las empresas”, lo que llevó a la aprobación en noviembre del Acuerdo Ministerial 335-2016 y la pronta creación del Inventario de Usuarios del Recurso Hídrico, modificado en junio del presente año por el Acuerdo Ministerial Número 252-2018. Durante los dos últimos años se ha evidenciado que dichas Normas e Inventario, solamente buscan maquillar de legalidad los abusos que cada verano realizan las fincas y empresas agroexportadoras -principalmente de la caña de azúcar, la palma aceitera y el banano- desviando y secando los ríos, y extrayendo exagerados volúmenes de agua del subsuelo para irrigar sus extensas plantaciones.

Que después de un año de monitoreo ambiental de la cantidad y calidad del agua del Río Madre Vieja a lo largo de la cuenca y de la calidad de agua en los pozos artesanales en hogares de familias en el municipio de Nueva Concepción, departamento de Escuintla, queda demostrado una vez más el abuso de la agroindustria y el grave impacto de los monocultivos de la caña, la palma aceitera y el banano en la calidad de vida y los derechos fundamentales al agua, la alimentación, la salud, a un nivel de vida adecuado y al medio ambiente sano de las familias.

La investigación representa una fuerte evidencia científica sobre una concatenación de impactos por parte de las actividades agroindustriales en la parte medio-baja de la cuenca del río Madre Vieja. Las agroindustrias cañeras, palmeras y bananeras son las principales responsables del acaparamiento del agua del río Madre Vieja. El caudal del rio Madre Vieja, durante la época de sequía (febrero) se reduce en un 80% desde la parte alta de la cuenca hasta la desembocadura, pasando desde 8,7 m3/seg a 1,9 m3/seg; mientras durante la época de lluvia (agosto, canícula) el caudal aumenta a lo largo del río. Entonces esto es una clara demostración que la reducción del caudal es debida a las captaciones de la agroindustria.

Por ejemplo, durante las mediciones agua arriba y agua debajo de la derivación a un 1 kilometro de la desembocadura, se pierde el 15% del caudal en solo 100 metros. Dicha derivación tiene un caudal de 130 l/seg (febrero): esto significa 2 mil millones de litros cada estación seca. La reducción del caudal ocasiona alteraciones en los parámetros quimico-fisicos del agua como la cantidad de oxígeno disuelto y la temperatura, que añadido a las altas concentraciones encontradas de fosfatos produce un empeoramiento de la calidad del agua del río. Podemos resumir que los impactos que se están ocasionado en la cuenca del Madre Vieja tienen un tamaño considerable, a largo plazo y en algunos casos son impactos irreversibles.

Siendo el Madre Vieja un río que no está recargado por muchos afluentes y que se recarga principalmente por el aporte de lluvia (desde mayo hasta noviembre), resulta gravemente afectado por el continuo y enorme retiro de agua que altera la estabilidad del ecosistema hídrico por no tener un justo balance entre recarga y descarga. Durante la época seca, el sistema está sujeto solo a retiro sin recarga, un proceso que no permite al ecosistema recuperarse ni la recarga del acuífero, en consecuencia, no permite la utilización del agua para las grandes mayorías en el riego de las parcelas agrícolas de pequeños agricultores, la pesca, el uso doméstico y el uso potable, entre otros usos, afectando la satisfacción de las necesidades básicas de las personas que viven en el territorio. Los efectos ecológicos de la reducción del caudal impactan las esferas socio-económica y sanitaria, se elimina el espacio vital disponible para la fauna acuática, se reduce la capacidad de auto-purificación del agua misma frente a posibles contaminantes, se favorece el proceso de sedimentación del material fino y se deteriora la calidad de agua tanto en el río como en el agua de los pozos artesanales en los hogares, entre otros efectos, impactando directamente en la seguridad alimentaria de la población, en la economía y su salud.

Estos abusos causan graves violaciones a los derechos humanos al agua, alimentación, salud y al medio ambiente sano de la población de Nueva Concepción, Escuintla, así como diversas comunidades de la Costa Sur. Al mismo tiempo son destruidos sin remedio los ecosistemas de manglar, ribera del río y otras reservas de biodiversidad marino-costera.

POR TANTO, ahora que comienza la época seca (verano) 2018-2019, al igual que todas las familias y comunidades del país, EXIGIMOS:

(1) respeto al derecho humano al agua, en cantidad y calidad suficiente, para vivir una vida digna y con oportunidades de prosperidad. El estado debe garantizar a cada ciudadano por lo menos 50 litros de agua potable al día más una cantidad suficiente de agua para riego de su parcela agrícola.

(2) que las grandes fincas y empresas agroindustriales detengan sus abusos sobre el medio ambiente y el agua, respetando los derechos humanos y los ecosistemas fluviales y costeros, así como las riberas de los ríos, las lagunas y demás reservas de biodiversidad como los manglares;

(3) que el Estado asuma sus responsabilidades y adopte medidas efectivas para proteger y garantizar los derechos humanos al agua, alimentación, salud y al medio ambiente sano de la población rural de la Costa Sur de Guatemala a través de la progresiva reducción de las áreas destinadas a los monocultivos, la prohibición de plaguicidas universalmente reconocido dañinos para la salud, la protección de los bosques y de las riveras de los ríos.

(4) que el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) detenga la creación y operación del Inventario de Usuarios del Recurso Hídrico y en su lugar comience por reconocer, respetar y proteger los derechos humanos al agua y al medio ambiente sano de las comunidades afectadas por las grandes empresas; y

(5) que las leyes, reglamentos y demás regulaciones emitidas por los organismos del Estado sean leales con el Pueblo de Guatemala, velando por el bienestar de toda la población, sin ocultar privilegios para las poderosas empresas agroexportadoras.

Antigua Guatemala, 27 de Noviembre 2018

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