2019: entre el fascismo y la autodeterminación

Interrumpir el silencio para tejer la historia de las mujeres y los pueblos. Mariajosé Rosales Solano, LaCuerda


Tejer la historia de este territorio puede realizarse con varios hilos, colores y formas. Historiadoras, historiadores, Ajqi’j, abuelas y abuelos han reconstruido o mantenido relatos para que nietas y nietos escuchen y debatan la historia “oficial” que en las escuelas, iglesias y otras instituciones sociales impregnan en el imaginario social. Sin embargo, cada vez escuchamos o leemos menos sobre este tejido.

Aunque duela conocer la historia de despojo, es necesario abrir espacios de reflexión y discusiones sobre esta en cada territorio y pueblo. Recuperaremos raíces, comprenderemos los procesos y así no seremos máquinas simbólicas-lingüísticas muertas que solo repetimos lo que nos susurran al oído. Generar nuestra propia opinión, un pensamiento crítico debería ser una acción política permanente pues es tan necesaria en la actualidad.

Este año 2018, según el calendario gregoriano, ha sido la continuación de disputa entre quienes siguen despojando y quienes se defienden de este despojo. Seguimos viviendo estrategias viejas utilizadas por la oligarquía y los militares durante el régimen colonial, las dictaduras militares y la guerra contrainsurgente. En la actualidad se suma a estas estrategias, las acciones crueles de los grupos narcotraficantes y estructuras de crimen organizados (pandillas, secuestaradores y saqueadores).

El intento de no permitir el trabajo de la CICIG, disolver la Corte de Constitucionalidad, el encarcelamiento de personas/pueblos que defienden su territorio, el hambre, el perverso salario mínimo, la sobrevivencia, las nulas posibilidades de acceso a la vivienda, a la salud, educación y recreación son parte de estas estrategias de despojo y exterminio. Estas generan procesos sociales y políticos que favorecen las relaciones de producción establecidas desde el régimen colonial y responden al sistema capitalista global.

Este gobierno, no solamente Jimmy Morales, sino una cúpula militar, empresarios emergentes y el CACIF, seguirán intentando cooptar hasta el último ente administrador público que haga referencia a la democracia. El mínimo avance de los últimos veinte años con los Acuerdos de Paz se ha diluido de la vida organizativa del Estado. Y seguirán intentado, de forma permanente, acabar con toda forma organizativa que impulse la autodeterminación de los pueblos.

Los movimientos políticos seguiremos insistiendo en las acciones políticas para defender esta autodeterminación. Interrumpir nuestro silencio para contrarrestar el alarde de los antiderechos y construir nuestra autonomía como mujeres y pueblos aportará a la fuerza para derrotar a estos regímenes fascistas mundiales. Hace algunos años Audre Lorde escribió sobre la celebración de Kwanzaa y hace referencia al principio Kujichagulia (autodeterminación de los pueblos) “podemos aprender a trabajar y a hablar a pesar del miedo, de la misma manera en que aprendemos a trabajar y a hablar a pesar de estar cansadas. Hemos sido educadas para respetar más al miedo que a nuestra necesidad de lenguaje y definición, pero sí esperamos en silencio a que llegue la valentía, el peso del silencio nos ahogará”.

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