Mario Payeras, unas breves palabras de homenaje

Autor: Edmundo Urrutia

El 15 de agosto de 2020 es un día especial en la historia de Guatemala, hace 80 años nació en Chimaltenango Mario Payeras Solares.

Desde que decidí escribir unas lineas sobre este extraordinario guatemalteco, he buscado los adjetivos adecuados que califiquen su obra y su vida, ambas de un valor inmenso en el universo de las letras y en el humano mundo de la ética y la política.

Coherente, esa virtud tan rara, fue el rasgo prominente de todos sus actos, en cada uno los ámbitos de su existencia y en todos los momentos en que tuvo que enfrentar los dilemas y los desafíos de la vida.

Encarnó en la práctica la teoría crítica que adoptó para entender el mundo y la ética para transformarlo, es decir, vivió como pensó y pensó como vivió. En ese marco, no lo sedujo nunca el poder por sí mismo ni la riqueza como a tantos otros. Pero la coherencia no es suficiente.

Sensible, sin duda lo fue, pues su amor a los oprimidos a lo largo de su accionar, lo comprueba (indígenas, obreros, mujeres), así como su inclinación por la belleza y magia de la naturaleza, por su amor a los animales y las plantas, por la forma delicada en que describió las montañas de nuestra tierra, por la ternura que expresan sus escritos a la niñez y al mundo maya, eco de una infancia inmersa en un océano kachiquel. Pero eso no es suficiente tampoco.

Fue un gran pensador, uno de sus rasgos irrefutables, pues en las alturas y las profundidades de su pensamiento realizó la tarea de entender nuestro país, su historia reciente y nuestra condición humana en unos niveles de verdad que nadie antes o después, ha alcanzado en estas tierras; esa capacidad intelectual, hay que decirlo, fue fruto, entre otros factores, de una abuela culta y firme, de la escuela arevalista, y de los estudios de filosofía en Guatemala, México, Rumania y en Leipzig, Alemania, en la Universidad Karl Marx, en la época del socialismo, régimen que vivió de primera mano y de forma personal.

Gran escritor y poeta también fue, poeta de la selva, del amor, de la existencia, poseyó una fina y sensible -de nuevo- intuición capaz de llegar a la esencia de lo humano, al corazón del instante, ese en donde se constituye el vinculo fugaz del alma con las cosas del mundo y consigo misma.

Supo oír la música tanto de la naturaleza como la creada por el ser humano, desde el canto del alma oprimida en la marimba, hasta una de sus cimas en la obra de Gustav Mahler.

Inclaudicable revolucionario debe agregarse, un rasgo suyo producto de nuestra Revolución de Octubre, no solo por haber vivido la alegría y el bienestar de nuestra primavera democrática, sino porque buscó la transformación del mundo en la lucha guerrillera, arrostrando los más graves peligros, jugándose la vida en cada recoveco de la selva, las montañas, o en cada esquina de una ciudad asediada, y además porque desde su condición de pensador supo que a Guatemala y a sus pueblos, solo los salvaba (salva) una revolución, un cambio radical que definitivamente borre la oprobiosa herencia colonial, la avaricia liberal y la delincuencia organizada del 54.

Su grandeza, entonces, descansa en su obra, pero también en su vida: un ser humano integral y coherente en la teoría y en la práctica, sensible hacia todas las formas de la vida, profundo pensador, filósofo, escritor y poeta, guerrillero y revolucionario comprometido. Todo eso fue Mario Payeras Solares.



Recomendamos: Círculo de lectura Mario Payeras @clcmpayeras

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s