Paro plurinacional permanente

Aunque al final del día Giammattei y Consuelo Porras continúan en sus puestos, la reciente jornada de Paro plurinacional no pasa desapercibida: libera energías, rompe una peligrosa pendiente de frustración e inhibición colectiva. La victoria, hoy, es interrumpir el silencio.

El paro reta este Estado y este ejercicio del poder, y resitúa a los sectores populares como sujetos decisores, en momentos de exclusión extrema, tanto social como política.

Las movilizaciones reconocen sujetos y voces diversas, que se articulan -más allá de las demandas concretas- en el espacio físico de las calles y el espacio virtual de los ideales comunes. Las historias, formas de acción y demandas diferenciadas (sobre todo en el largo plazo) pasan a un segundo plano, al menos por un momento. La utopía de la articulación no está cerca, pero hoy dejó de alejarse mientras caminamos.

Nuevas generaciones multiplican espacios de resistencia y aportan otras subjetividades políticas. Sin estas nuevas voces, piernas, brazos y mentes de la juventud, no se entiende la profundidad e intensidad de las movilizaciones, y el nuevo ciclo de lucha que se abre, por lo menos desde septiembre de 2017 y con más fuerza en marzo (movimiento de jóvenes feministas) y noviembre de 2020. Aunque el momento actual replica aspectos de 2015 (movilizaciones interclasistas, tensiones Estados Unidos-gobierno), las nuevas actorías generacionales (juventud) y sociales (los pueblos en demanda de autonomía) indican un camino propio.

Los pueblos originarios convocan, coordinan y articulan sin imponer, sin estridencias, sin protagonismos, con la legitimidad de la organización colectiva y la presencia histórica. Es pronto para decirlo, pero nos retan a formas de organización y representación horizontales, dialogantes, no permanentes ni burocratizadas.

Una demanda central exige la renuncia de Giammattei y Consuelo Porras. No es una demanda menor: ataca operadores hoy claves para el pacto de corruptos y articuladores de intereses poderosos: internacionales (transnacionales), cámaras empresariales, ejército, iglesias evangélicias, economía emergente y economía criminal.

Pero no es la única demanda. Explícita o implícitamente, el paro articula muchas convocatorias: la memoria, el territorio, la justicia, la dignidad, la diversidad sexual, la voz de los sin voz, la salud, la alimentación y, sobre todo el Estado Plurinacional y Antipatriarcal, que es objetivo e instrumento para reconstruir una comunidad (no esta farsa de país y esta unidad de los poderosos) justa y solidaria.

La indignación debe encontrar cauces de expresión. Con distintas formas, ritmos y momentos, con avances y retrocesos, estamos en Paro Plurinacional Permanente.

Andrés Cabanas, 29 de julio de 2021.

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