Tender puentes con idiomas

Paula Irene del Cid Vargas/La Cuerda. Publicado en El Periódico, 26-02-22


El Estado de Guatemala tiene la obligación de asignar recursos para la protección y uso de los idiomas de los pueblos originarios.

En un país con tantos obstáculos para el bienestar colectivo y personal, podríamos encontrar soluciones más efectivas a los problemas si tuviéramos la posibilidad de manejar distintos paradigmas de comprensión sobre nuestras realidades. Con cada lenguaje que aprendemos, se nos transmite y desarrollamos determinados conocimientos, valores y formas de interpretar el mundo. 

Las personas bilingües o multilingües tienden a comprender mejor la gramática, conjugaciones y la estructura de las oraciones; son mejores comunicadoras porque comprenden cómo funcionan los idiomas y desarrollan habilidades cambiantes para el aprendizaje de cosas nuevas. El cerebro se vuelve más eficiente y se reestructura físicamente, ya que aprende que el pensamiento se puede expresar de múltiples formas. Al percibir las situaciones desde distintos lugares, se desarrolla flexibilidad cognitiva y creatividad para resolver problemas; y al incorporar diferentes puntos de vista, las personas pueden ser más perceptivas y empáticas, evitando prejuicios. También se ha documentado que el multilingüismo puede contribuir a evitar la demencia o el alzhéimer, y aunque se desarrolle, las personas multilingües tienden a mostrar menos deterioro en sus capacidades cognitivas.

Con la empresa colonial y el racismo se jerarquizaron los idiomas, entre los más hegemónicos en la actualidad se encuentran el español y el inglés. También se inició un proceso de empobrecimiento del acervo cultural de la humanidad. Se estima que en el mundo se hablan cerca de 7 mil idiomas, 6 mil 700 son indígenas, de los cuales el 40 por ciento corren el riesgo de desaparecer. Estos idiomas constituyen sistemas de conocimiento a través de los cuales los pueblos se piensan y organizan, generalmente de acuerdo con los ciclos de sus territorios y del planeta, que son cruciales para su supervivencia. Se tiende a pensar que ese es un problema exclusivo de los pueblos originarios, pero no es así, en estos idiomas se encuentran conocimientos ambientales, tecnológicos, sociales, económicos y culturales, acumulados y codificados por estos pueblos.

Cuando un idioma deja de usarse, la humanidad en su conjunto pierde conocimientos, algunos tan importantes, como ha sido el uso de la quinina en el tratamiento de la malaria. La extinción de idiomas es un problema tan serio como la pérdida de especies y ecosistemas. El Estado de Guatemala tiene la obligación de proteger y estimular el aprendizaje y uso de los idiomas de los pueblos originarios. Veinticinco lenguas se hablan en Guatemala: xinka, garífuna, castellano y 22 idiomas mayas. Cada uno cuenta con reglas gramaticales y fonológicas que permiten la generación de palabras nuevas. Tenemos un gran potencial para tender puentes.

Invito a constituirnos en una sociedad genuinamente multilingüe, no solo como propuesta antirracista, pensemos en que a título personal obtendríamos las ventajas cognitivas mencionadas, además de disfrutar la comprensión de otras personas y sus cosmovisiones. Y quizás transformarnos en una sociedad menos violenta y más empática.

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