La “independencia” de Guatemala, otra imposición para los pueblos

Nuestra conciencia nos llama a desconocer esta celebración de la “independencia”, pues durante estos 200 años, la lucha por nuestros derechos, mantener activa la economía o sistema de producción ancestral, las formas de progreso propios o de desarrollo han sido vital para mantenernos con vida, para conservar nuestros bienes naturales, los conocimientos heredados de nuestras madres y padres; así como el respeto absoluto a nuestra madre tierra han posibilitado que nuestros pueblos sigan construyendo nuestra propia forma de vida. Consejo Nacional de Autoridades Ancestrales de Guatemala.

La ceremonia maya se respeta

Para los pueblos maya, xinka y garífuna, el bicentenario criollo mestizo significa doscientos años de minorización, de negación de derechos, de nuevos despojos de tierras, de explotación del trabajo y la exclusión de los beneficios por la generación de riqueza. La matriz de la pobreza y extrema pobreza, la desnutrición crónica, del analfabetismo en los propios idiomas y en el idioma nacional impuesto, entre otros son indicadores de las condiciones desiguales e injustas del sistema resultante de dicha independencia. Komon Ajq’ijab’.

Resistir, luchar, movilizarnos por la vida

No hay cambio más urgente e importante que la lucha antipatriarcal. Necesitamos reconocer que se mantienen en nuestras organizaciones, en nuestros espacios, en nuestras familias, las estructuras y formas de comportamiento propias de la tradición patriarcal. Y debemos estar conscientes de que pocas cosas hay más difíciles que disolverla, empezando por suprimir toda jerarquía. No es mero asunto de equidad de género, aunque esto sea importante. Implica eliminar las innumerables formas de violencia dentro de las que nos hemos acostumbrado a vivir. Y reconocer que en la lucha actual, que devuelve al centro el cuidado de la vida, las mujeres tienen y tendrán cada vez más un papel central. Gustavo Esteva.