Parteagüas Honduras

El dirigente anticapitalista español Miguel Romero decía que primero llegaban las victorias sociales, después las políticas y, algunas veces, estas se convertían en victorias electorales. Más allá de las elecciones de ayer, creo que es importante visibilizar las victorias sociales y las victorias políticas recientes del pueblo hondureño.

La victoria social es la capacidad de enfrentar el golpe de estado como instrumento de reconfiguración neoliberal y a sus tenebrosas fuerzas, tanto internas como internacionales (inicialmente, Estados Unidos y sobre todo la Unión Europea enfrascada en el impulso del Acuerdo de Asociación).

La victoria política es la capacidad de mantener una articulación de luchas en la que convergen (más allá de vínculos y expresiones orgánicas sólidas, más acá de profundos desencuentros), organizaciones históricas revolucionarias, sindicatos, educadoras y educadores, feministas, movimientos garifunas, campesinos e indigenas (COPINH), juventudes, diversidad sexual, caravanas de migrantes que buscan respuestas colectivas a injusticias estructurales.

Lo social y lo político se combinan y, el 28 de noviembre, ofrecen un respiro y un aliento para continuar las luchas (en las bellas palabras de Yerling Aguilera, socióloga y exiliada política nicaraguense).

Lo importante a partir de ahora no es tanto el ejercicio del gobierno, sino seguir construyendo articulaciones y luchas desde abajo, que podrían impactar en el control del Estado para el impulso del bien común.

Si bien una cultura muy poderosa de las izquierdas nos invita a leer el mundo -y la emancipación- en clave de batallas, lo anterior implica el ejercicio de analizar la coyuntura en términos de procesos, y diseñar a partir de aquí estrategias políticas que amplíen los espacios de articulación y organización desde las comunidades y territorios, en la lucha por la emancipación.

Andrés Cabanas, 29 de noviembre de 2021


Comunicado de COPINH

Un proyecto de cambio radical y profundo de nuestra sociedad necesariamente implica continuar la lucha, diálogos y organización para desmontar los poderes fácticos contrarios a los derechos de las mayorías y ejercer el poder popular. Honduras no se va a refundar sola, la vamos a refundar nosotras y nosotros.


La merecida alegría de un pueblo esperanzado

Vendrán sin duda los análisis más acreditados sobre lo ocurrido en la gesta electoral del domingo 28 de noviembre. Los análisis serán necesarios. Pero nuestra primera palabra después de los hechos es en saludo al pueblo hondureño que con su masiva asistencia a las urnas ha dado una irrefutable lección de compromiso y de democracia, de tolerancia y de apuesta por la paz en medio de múltiples adversidades.

Más que de un partido político o una coalición de fuerzas, el auténtico ganador en los comicios del domingo 28 de noviembre fue el pueblo hondureño. Si siete de cada diez personas habilitadas salieron de sus casas a depositar su voto, significa que lo ocurrido este domingo fue una fiesta popular, y la gente ha celebrado el triunfo con profunda alegría y gratitud. Después de muchos años de recibir solo adversidades, en un tiempo de pandemias y de miedos, incertidumbres y mentiras, de saqueos de los bienes públicos, de criminalización y encarcelamiento de ambientalistas.

Después de tiempos crudos de asesinatos a lo largo de muchos años, de habernos mordido de rabia por la muerte violenta de Berta Cáceres y de muchas tantas personas comprometidas, y a las que ahora confesamos como mártires, después de tanto y tanto, la gente se merecía esta alegría. Y es una alegría que la propia gente la ha construido, la ha ganado. No es una alegría regalada, no es una alegría que la han provocado otros. Esa alegría es popular, nacida popularmente. Es la alegría del pueblo, y construida por su propia decisión.

Esta alegría nada ni nadie se la quita a la gente. Ya vendrá los grandes problemas, los nuevos conflictos, las enormes tareas, y las propuestas y presiones que la gente ha de hacer sentir al nuevo gobierno. Muchas complejidades nos esperan. Pero la alegría de la gente como resultado de su compromiso y su decisión de cambiar el rumbo del país, está de sobra merecida, porque esta alegría se convierte en incentivo y fuerza para prepararnos para hacer frente a un futuro muy difícil, pero desde la perspectiva de los cambios que nuestro país necesita.

Nuestra Palabra, Radio Progreso y ERIC, 29 de noviembre de 2021.


Las elecciones como acontecimiento histórico no mítico

Las elecciones son sumamente importantes, pero hemos de empeñarnos en situarlas en su dimensión adecuada. Serán un parte aguas, de acuerdo, porque venimos de un largo período de precariedades y desgaste.

Las transformaciones a las que todos aspiramos, hemos de situarlas en la dimensión de la institucionalidad damnificada y con una situación económica que tardará mucho tiempo en revertirse. Será un proceso lento, difícil y cargado de confrontaciones, porque la polarización nos conducirá con facilidad a que los cambios que se proponen sean boicoteados.

Radio Progreso, 17 de noviembre de 2021. https://eric-sj.org/np/las-elecciones-como-acontecimiento-historico-no-mitico/